La palabra en sánscrito “Dharma” tiene muchas acepciones y una de ellas se traduce como ”deber”.
Voy a ser muy concisa y directa.
Los seres humanos tenemos dos deberes, el SUA DHARMA y el SUDDHA DHARMA. Del Sua Dharma nos encargamos en la medida que podemos, todos sabemos que somos hijos, padres, trabajadores, ciudadanos…sería el deber de cumplir con nuestras obligaciones como tales. Pero, ¿Qué sucede con el SUDDHA DHARMA?. Pues, que ni sabemos que existe.
La palabra SUDDHA significa “transcendente” y de este deber transcendente no nos encargamos. El Mahabaratta, una de las grandes epopeyas en la India, nos dice: “el que se ajusta al dharma, éste le protege”. Y todos los maestros nos han hablado siempre sobre esto. ¿Cómo puedo ajustarme al dharma, a este deber transcendente? Meditando en el Ser, nuestra esencia, descubrir cual es la Verdad de nosotros mismos.
Y esta es la gran diferencia que hay entre otros tipos de yoga y el “yoga con dharma”.
No se trata de practicar yoga sin sentido, sin saber a donde tengo que dirigirme y cuál es mi objetivo practicando asanas y técnicas y más técnicas sin más. ¿Cuántas personas hay en la actualidad que practican yoga? Muchísimas, sin embargo, existe una gran confusión todavía con lo que realmente estamos haciendo con nuestra práctica.
Es evidente que esto es un proceso, no un suceso y ésta es la labor de los profesores, acompañar transmitiendo el conocimiento necesario para que en tu vida haya una verdadera transformación.
Subhamastu Sarva Jagatam.
¡Que todos los seres sean felices!.